Por Roy Galdos

Lo de Roberto Martínez, director técnico de la selección de Bélgica, fue tremendo. Estudio y estrategia, de los que en verdad saben de esto.

Brasil no fue totalmente Brasil —fuera de ese segundo tiempo rabioso liderado por Douglas Costa y Roberto Firmino—, en gran medida, por los movimientos de pieza del español desde el banquillo.

Recursos de ajedrecista para despistar a un viejo zorro como Tite. Kevin De Bruyne de falso nueve, Eden Hazard y Lukaku moviéndose detrás del jugador del Manchester City.

Fagner, estático y preocupado por ¿Lukaku o Hazard?, y Marcelo, más concentrado en no regalar su espalda al ’10’ belga.

El 1 – 0 cayó de un autogol de Fernandinho, pero el resto, el trabajo más pesado, surtió efecto gracias a todos esos condimentos que surgen cuando el técnico y sus jugadores convergen a la perfección.

Bélgica, gran semifinalista. Para mi gusto, sería genial ver a esta generación luchando por su primera estrella. Le dicen ‘Los Diablos Rojos’. A ver si son capaces de prenderle fuego a una Francia que ha crecido con el correr del torneo.

About icaaldia.pe